
Por Azélina Jaboulet-Vercherre
El tiempo pasa y los escritos permanecen...
Los flagelos de nuestra época (¿pero ha habido algún momento de la historia en que no se narre algún sufrimiento?) nos impulsan a un deseo imperativo de unirnos, cada uno según sus propias capacidades. Por ello, mi deseo no es aquí agitar aún más las aguas. Al contrario, me dirijo a ustedes con la alegría de anunciarles la elevada calidad de la Edición 2021 de los Premios de la OIV, en la cual numerosos lectores especialistas y profesionales del sector de todo el mundo nos honran con su contribución, al evaluar las publicaciones candidatas.

Los escritores, fotógrafos, investigadores y creadores de sitios web que nos disponemos a galardonar* atestiguan su compromiso con el viñedo, el vino, y sus “autores”, que se presentan así como garantes del mantenimiento de una forma literaria de la “convivialidad”, tanto en el mundo real como en el virtual. Este vínculo, desde el banquete antiguo, continúa hasta nuestros días, gracias a ellos.
Esta añada 2021 de los Premios de la OIV se anuncia así bajo los auspicios de una armonía entre la tradición y la renovación. Tradición mediante la calidad de los textos, que describen un trabajo avanzado de investigación; y renovación, gracias a la originalidad de las publicaciones, tanto por las temáticas abordadas como por la creatividad editorial.
El carácter “necesario” tanto de la literatura como del vino, del enriquecimiento de la bibliografía vitivinícola mundial clásica y digital y de la transmisión de los conocimientos sobre la vid y el vino se ve así claramente demostrado.
Podemos regocijarnos y felicitar a los actores de estos dos sectores que, tanto en la OIV como en los pensamientos de los autores, actúan en forma conjunta.
Por lo que a mí toca, pienso que hay un género de temas convivales, de entre los cuales unos los proporciona la historia, en tanto que otros se pueden tomar de los asuntos que tenemos a mano, que contienen muchos ejemplos varoniles y magnánimos para la filosofía, y muchos también para la piedad, y otros que provocan la emulación de hechos virtuosos y humanitarios. Si alguien consiguiera instruir a los bebedores haciendo uso de ellos sin infundir sospechas, eliminaría de la borrachera sus vicios no menores.
Plutarco, Charlas de sobremesa, libro I, cuestión primera (Mor. 614a-b)
*Cita a comienzos de septiembre para la deliberación del Jurado Internacional de los Premios de la OIV de 2021.

Después de los primeros confinamientos que obligaron a cancelar la actividad de los concursos de vinos, la evolución de las condiciones sanitarias ––si bien de manera estricta– permitieron un regreso lento y adaptado de estos eventos.
Es el caso de International Awards Virtus, que se celebró del 12 al 14 de junio de 2021 en Lisboa, Portugal, bajo el patrocinio de la OIV. Las fechas inicialmente fijadas para la edición de este año debieron ser modificadas, pero esto no desalentó a los organizadores. “Nuestro concurso se encuentra en su tercera edición, estamos creciendo y fue fundamental para nosotros poder realizarlo. Consideramos que cancelar el evento no sería favorable para nuestra evolución”, explicó Tomás de Soto Rioja, gerente general de Virtus.

Tomás de Soto Rioja, gerente general de Virtus.
© Foto: Ricardo Palma Veiga
Se trata de una decisión que exigió una significativa inversión, para garantizar las condiciones sanitarias necesarias, como las pruebas de antígenos a las que debían someterse los miembros del jurado antes de entrar al edificio donde se realizaba el concurso: la Fundação Cidade de Lisboa. Según Tomás, el aspecto más difícil durante una pandemia es la imprevisibilidad. “Algo que está permitido un día, al siguiente puede estar prohibido por ley, nunca sabemos con qué podemos contar”, explicó.
Previamente, en octubre de 2020, en América del Sur, la experta brasileña de la OIV Fernanda Spinelli participó en el Brazil Wine Challenge, en Bento Gonçalves (Brasil). A pesar de la pandemia, el concurso también realizado bajo el patrocinio de la OIV, organizado por la Associação Brasileira de Enologia, “tuvo más participación de la esperada, con un mayor número de muestras en comparación con su última edición”, señaló Fernanda. En lo que respecta al protocolo sanitario, la experta de la OIV explicó que “se respetó la distancia entre las mesas de los miembros del jurado y el uso de las mascarillas fue obligatorio en todo momento en que los participantes no estuvieran catando, con un uso constante de gel hidroalcohólico”. También las comidas “fueron pensadas y programadas para mantener a los catadores separados”. Fernanda explicó que “esta fue la manera que se encontró para mantener el evento y evitar su cancelación”. Desde un punto de vista personal, Fernanda consideró que el concurso fue una “experiencia muy interesante y enriquecedora” y, para su satisfacción, “con una importante participación femenina”.

Medidas excepcionales, para una situación excepcional
La OIV concede su patrocinio a concursos internacionales o nacionales de vinos y bebidas espirituosas de origen vitivinícola que lo soliciten, a condición de que las modalidades de organización y el reglamento propio a cada uno de ellos sean conformes con las normas internacionales de la OIV. (Para más información sobre el patrocinio de la OIV, consultar aquí).
Consciente de la actual situación excepcional, la Organización introdujo reglas derogatorias relativas a la dispersión geográfica de los orígenes de los miembros del jurado.
La OIV apoya la actividad del sector vitivinícola a través de una recomendación a los organizadores de concursos internacionales de que, en este periodo transitorio, utilicen catadores nacionales. “Fue sumamente importante. No podríamos haber mantenido el concurso si no hubiera sido así”, afirmó el gerente general del concurso internacional Virtus.
El concurso International Awards Virtus es un certamen de “espíritu familiar”, que se ha celebrado desde sus inicios en la ciudad de Lisboa. En 2021, un jurado internacional formado por 27 personas evaluó 376 muestras en concurso, procedentes de nueve países.
Esta medida también se cumplió en el Brazil Wine Challenge, con 49 catadores nacionales, frente a ocho jurados internacionales. En este certamen se cataron 774 muestras procedentes de dieciséis países.
Hasta ahora, en 2021, se ha concedido el patrocinio de la OIV a 28 concursos de vinos. La Agenda de la OIV
Noticias de la OIV sobre concursos de vinos
“Quienes se acercan a un vino de calidad excepcional siempre obtendrán recompensa”


In vino veritas. Todos hemos escuchado esta expresión y posiblemente hemos creído que provenía del latín.
Pero aquí también, como era habitual, los romanos tomaron esta noción del griego: οῖνος καὶ ἀλήθεια (oinos kai aletheia). La encontramos ya en el siglo VI a. C., tanto en la obra del poeta Alceo (Fragmentos, 333), como en la de Ateneo (Deipnosofistas, II) y, más tarde, en la de Plutarco (Vida de Artajerjes), antes de leerlo en Cicerón (Tópicos) e, incluso, en el Talmud de Babilonia (Eruvin 65a).
En los círculos de enófilos, especialmente en la región del Loira, se citan hasta el cansancio los preceptos rabelesianos. Y se deleitan con la idea de la “divina botella” cuando el vino llega a la mesa. Sin embargo, la presencia física del vino queda eclipsada, en la obra de Rabelais, por sus poderes de oráculo. En el Quinto libro (cap. XLV), cuando escribió: “De vino, procede divino”, se evocaba una entrada en la religión o, al menos, en una búsqueda espiritual que superaba con creces la materialidad. Si bien su “pantagruelismo” presenta un carácter orgiástico, se trata solo de saber. La ingestión se produce con el fin de un ascenso del alma. El cuerpo es un humilde medio para la exaltación del espíritu.
También escribió: “Reír es lo propio del hombre”, y mucho antes que Bergson.
Considerar esta afirmación como una cita aislada da lugar a una interpretación totalmente errónea. De hecho, se corrige luego con estas palabras:
“No es reír, sino beber lo propio del hombre […]” 1.
Estas afirmaciones, verdaderas o falsas, forman parte de la génesis de la historia del vino y merecen nuestra atención renovada.
Mi formación como historiadora estudiosa de la Edad Media me lleva a poner en contexto las nobles palabras de la historia del vino para reconocer quiénes son sus verdaderos autores —ya sean escritores, aficionados principiantes o experimentados— y cuál es el alcance de su significado.
Las breves crónicas de esta nueva Nota enocultural —recordatorios periódicos de mi afición por la OIV, el vino y la historia—, me brindan la oportunidad de dar a conocer cómo estos grandes hombres que he seleccionado para ustedes han demostrado su simpatía por nuestra bebida favorita. Así, haremos de ellos nuestros interlocutores privilegiados, una suerte de intercesores que, espero, nos acompañen en la comprensión de nuestra propia relación con el vino.
Azélina Jaboulet-Vercherre

Desde que obtuvo su doctorado en Historia (Universidad de Yale, 2011), Azélina Jaboulet-Vercherre se ha dedicado a crear cursos sobre la historia y la cultura del vino, adaptados a diversas instituciones de enseñanza superior, en particular en la escuela Ferrandi Paris, donde hoy ejerce como profesora asociada.
En 2019, el Comité Científico y Técnico de la OIV nombró a Azélina en el cargo de presidenta del Jurado Internacional de los Premios de la OIV.
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1 Quinto libro, capítulo XLV: “Cómo interpreta Bacbuc la palabra de la botella”.

Del 22 al 25 de junio, la Unidad de Alcohol, Drogas y Conductas Adictivas (ADA) del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS organiza el FADAB, en la sede central de la Organización Mundial de la Salud. La OIV concurrió a este evento ayer, teniendo en cuenta que una de las principales misiones de la Organización es participar en la protección de la salud de los consumidores y contribuir a la seguridad sanitaria de los alimentos, como se especifica en el artículo 2.2 del Acuerdo del 3 de abril de 2001. En particular, a través de la vigilancia científica especializada, que permite evaluar las características propias de los productos derivados de la vid; promoviendo y orientando las investigaciones sobre las características nutricionales y sanitarias apropiadas; ampliando la difusión de la información resultante de dichas investigaciones a los profesionales de la medicina y la salud.

Como organización intergubernamental, la OIV apoya todas las acciones dirigidas a la reducción del consumo nocivo de alcohol. La Organización también está comprometida con los ODS, y a escala más amplia, este compromiso se observa en los Ejes del Plan Estratégico de la OIV. En particular, el Eje III “Contribuir al desarrollo social mediante la vitivinicultura” está alineado con el ODS 3 “Salud y Bienestar”.